Cuando
nos hacemos la pregunta, ¿Qué podemos hacer para contribuir a este espacio
tiempo en el que vivimos? o bien, cómo aportar las inquietudes y cuestiones que
hacen que el pensamiento crítico tome la posición que merece, es decir, abrir
debates sobre cuestiones de hoy, que nos afectan a todos no solo al presente
sino también planteamientos del porvenir, del futuro y que por desgracia, estos
temas no son tratados adecuadamente por los medios de comunicación o mejor
dicho, empresas dedicas a la venta de información domesticada para un uso
sensacionalista y no divulgativo social y culturalmente. Puesto que, solo hay
que encender el televisor, en la franja de 14:00h a 15:30h, y veremos como las
cadenas generalistas, disparan la artillería de noticias precocinadas, cargadas
de titulares, buscando un efecto de enganche con el espectador, saben que
son horarios de máxima audiencia y por lo tanto el poder de influencia sobre la
ciudadanía aumenta. Bajo mi punto de vista, y recalco que es mi opinión, el
modo en el que nos han acostumbrado a ver o escuchar las noticias, ya no tanto
el formato si no el modo en el que estas son cosechadas y preparadas para su
venta en televisión, solo aportan indiferencia ante el receptor, ya que
focalizan y redundan la relevancia del contenido en el efecto llamado “noticia
bomba” y no en el fondo de la cuestión claves de una noticia que cumpla con los
principios básicos del periodismo, (las seis
W, también conocidas como las cinco W y una H) Qué
(What); Quién/Quiénes (Who); Cuándo (When); Dónde
(Where); Por qué (Why); Cómo (How), de los cuales, estos principios
garantizan el fin último del periodismo, informar veraz y rigurosamente al
público. Pues bien, ahora nos encontramos en que no solo la TV vende
este modelo de noticiarios, si no también podemos encontrar en internet, o
cualquier dispositivo móvil conectado a la red, periódicos digitales, redes
sociales, apps de redifusión de noticias, e incluso pequeños medios de difusión
de noticias, que suben dicha información a sus blogs, apps,
o Podcast a la vista y acceso del gran público. En principio, no
debería ser motivo de alarma, pero ¿Quién nos garantiza la veracidad del
contenido?, ¿Qué motivaciones o intenciones hay en lanzar una noticia o titular
de un modo determinado u otro?, ¿Conocemos quien, o que finanza
dicho medio?, ¿Qué rigor tiene dicha información que nos ofrecen supuestamente
de forma gratuita? Estas simples cuestiones, son las que me planteo cuando
decido informarme sobre las noticias diarias, y es que debemos aprender, no
solo a conocer la fuente, si no también tener en cuenta la sospecha de que
probablemente, sea una noticia manipulada intencionadamente, o que una simple
opinión se ha interpretado como noticia informativa, y esto mi querido lector,
creo que es bastante peligroso, por la trascendencia e impacto mediático que
tienen ciertos medios que influyen en la opinión de la ciudadanía.
La
cuestión de esta primera publicación en este Blog de opinión personal, es
reflexionar sobre el derecho a libertad de expresión, (concepto muy recurrido
ante la ley mordaza) y sobre todo más importante, el derecho a la información
inequívoca, contrastada y documentada, con el fin de filtrar y eliminar
noticias falsas o “feak news” que además de llevarnos a confusión, sirven para
manipular sociedades o colectivos para fines interesados no solo empresariales,
si no políticas que obedecen a estándares de adoctrinamiento. Por lo
tanto, partiendo de esta afirmación, ¿Realmente creemos que hay libertad de
expresión, si esta en primer momento carece de conocimiento? Y cuando apunto a
la “libertad de expresión” no me refiero a la libertad de hablar de un tema o
de otro, o expresar libremente sus creencias o ideales, si no que mi
planteamiento se centra, sobre si con la información que en primer plano nos
proporcionan, estamos plenamente documentados o tenemos el conocimiento
necesario a la hora de elegir o participar en los acontecimientos democráticos
que devengan de la política, que sin duda son derechos y deberes del ciudadano,
pero la titularidad del poder no
recae al conjunto de la ciudadanía si no se garantizan tales derechos. Por
lo tanto, una vez más, el ciudadano además de contribuir social y
económicamente al conjunto del Estado, debe asegurarse y urgir en asuntos de
Estado (económica, sanidad, educación, derechos, obligaciones) de las cuales
seguramente no disponga del tiempo suficiente para tales tediosos asuntos, y
que además deberá esquivar supuestamente información no veraz o no contrastada,
que está disponible al alcance de todos. ¿Me parece solo a mí que hay algo más
que desdeñadas intenciones y una analogía o planteamiento de falsa democracia
por parte de la clase política?
No pretendo caer o creer en conspiraciones, solo discrepo en
el asunto de que exista una verdadera democracia, cuando los principios de esta
no están garantizados, y que debemos discrepar y ser críticos en los
planteamientos actuales, y como se está enfocando el futuro y si realmente es
lo que queremos y que podemos hacer para cambiarlo o mejorarlo. Fijemos el primer
paso en abrir los ojos, y mantener la “vigilia” al fin y al cabo forma parte de
nuestra naturaleza.
Esto es solamente un pequeño ejemplo, como inicio de partida
en este viaje bloguero, una forma de compartir mis reflexiones e inquietudes
con vosotros, y espero que este pequeño y humilde archivo, sirva de ayuda para
quien así lo considere.
