domingo, 29 de julio de 2018

¿Verdad o mentira?


Cuando nos hacemos la pregunta, ¿Qué podemos hacer para contribuir a este espacio tiempo en el que vivimos? o bien, cómo aportar las inquietudes y cuestiones que hacen que el pensamiento crítico tome la posición que merece, es decir, abrir debates sobre cuestiones de hoy, que nos afectan a todos no solo al presente sino también planteamientos del porvenir, del futuro y que por desgracia, estos temas no son tratados adecuadamente por los medios de comunicación o mejor dicho, empresas dedicas a la venta de información domesticada para un uso sensacionalista y no divulgativo social y culturalmente. Puesto que, solo hay que encender el televisor, en la franja de 14:00h a 15:30h, y veremos como las cadenas generalistas, disparan la artillería de noticias precocinadas, cargadas de titulares, buscando un efecto de enganche con el espectador, saben que son horarios de máxima audiencia y por lo tanto el poder de influencia sobre la ciudadanía aumenta. Bajo mi punto de vista, y recalco que es mi opinión, el modo en el que nos han acostumbrado a ver o escuchar las noticias, ya no tanto el formato si no el modo en el que estas son cosechadas y preparadas para su venta en televisión, solo aportan indiferencia ante el receptor, ya que focalizan y redundan la relevancia del contenido en el efecto llamado “noticia bomba” y no en el fondo de la cuestión claves de una noticia que cumpla con los principios básicos del periodismo, (las seis W, también conocidas como las cinco W y una H) Qué (What); Quién/Quiénes (Who); Cuándo (When); Dónde (Where); Por qué (Why); Cómo (How), de los cuales, estos principios garantizan el fin último del periodismo, informar veraz y rigurosamente al público. Pues bien, ahora nos encontramos en que no solo la TV vende este modelo de noticiarios, si no también podemos encontrar en internet, o cualquier dispositivo móvil conectado a la red, periódicos digitales, redes sociales, apps de redifusión de noticias, e incluso pequeños medios de difusión de noticias, que suben dicha información a sus blogs, apps, o Podcast a la vista y acceso del gran público. En principio, no debería ser motivo de alarma, pero ¿Quién nos garantiza la veracidad del contenido?, ¿Qué motivaciones o intenciones hay en lanzar una noticia o titular de un modo determinado u otro?, ¿Conocemos quien, o que  finanza dicho medio?, ¿Qué rigor tiene dicha información que nos ofrecen supuestamente de forma gratuita? Estas simples cuestiones, son las que me planteo cuando decido informarme sobre las noticias diarias, y es que debemos aprender, no solo a conocer la fuente, si no también tener en cuenta la sospecha de que probablemente, sea una noticia manipulada intencionadamente, o que una simple opinión se ha interpretado como noticia informativa, y esto mi querido lector, creo que es bastante peligroso, por la trascendencia e impacto mediático que tienen ciertos medios que influyen en la opinión de la ciudadanía. 

La cuestión de esta primera publicación en este Blog de opinión personal, es reflexionar sobre el derecho a libertad de expresión, (concepto muy recurrido ante la ley mordaza) y sobre todo más importante, el derecho a la información inequívoca, contrastada y documentada, con el fin de filtrar y eliminar noticias falsas o “feak news” que además de llevarnos a confusión, sirven para manipular sociedades o colectivos para fines interesados no solo empresariales, si no políticas que obedecen a estándares de adoctrinamiento.  Por lo tanto, partiendo de esta afirmación, ¿Realmente creemos que hay libertad de expresión, si esta en primer momento carece de conocimiento? Y cuando apunto a la “libertad de expresión” no me refiero a la libertad de hablar de un tema o de otro, o expresar libremente sus creencias o ideales, si no que mi planteamiento se centra, sobre si con la información que en primer plano nos proporcionan, estamos plenamente documentados o tenemos el conocimiento necesario a la hora de elegir o participar en los acontecimientos democráticos que devengan de la política, que sin duda son derechos y deberes del ciudadano, pero la titularidad del poder no recae al conjunto de la ciudadanía si no se garantizan tales derechos. Por lo tanto, una vez más, el ciudadano además de contribuir social y económicamente al conjunto del Estado, debe asegurarse y urgir en asuntos de Estado (económica, sanidad, educación, derechos, obligaciones) de las cuales seguramente no disponga del tiempo suficiente para tales tediosos asuntos, y que además deberá esquivar supuestamente información no veraz o no contrastada, que está disponible al alcance de todos. ¿Me parece solo a mí que hay algo más que desdeñadas intenciones y una analogía o planteamiento de falsa democracia por parte de la clase política?

No pretendo caer o creer en conspiraciones, solo discrepo en el asunto de que exista una verdadera democracia, cuando los principios de esta no están garantizados, y que debemos discrepar y ser críticos en los planteamientos actuales, y como se está enfocando el futuro y si realmente es lo que queremos y que podemos hacer para cambiarlo o mejorarlo. Fijemos el primer paso en abrir los ojos, y mantener la “vigilia” al fin y al cabo forma parte de nuestra naturaleza.


Esto es solamente un pequeño ejemplo, como inicio de partida en este viaje bloguero, una forma de compartir mis reflexiones e inquietudes con vosotros, y espero que este pequeño y humilde archivo, sirva de ayuda para quien así lo considere.