La expresión en toda condición humana, ha servido en el pasado y sirve en el presente, para transmitir, conocimientos, ideas y pensamientos, además de comunicar sentimientos abiertamente mostrando la razón de nuestro ser, pues este espacio, será testigo de estas cuestiones que desde un punto de vista reflexivo o literario transcribo para vosotros los lectores.
sábado, 4 de abril de 2020
El virus del odio
Una España fragmentada por el odio político, no puede ser eficiente en la lucha contra una pandemia como es el coronavirus. Recordemos que antes del estado de alarma, cada comunidad autónoma autogestiona y es plenamente competente en materia de sanidad, es decir, los gobierno autonómicos o regionales son los responsables de dicha gestión. Tras el estado de alarma, en el que se declara un mando único para la gestión sanitaria, los ciudadanos hemos asistido a una serie de reproches diarios, entre gobiernos autonómicos y central, fijándose más en siglas políticas por parte de unos y no tanto en la eficacia y coordinación para salvaguardar la seguridad de los ciudadanos. Para ello, véase, el gran desastre de la comunidad de Madrid o los desplantes y vaivenes del primer dirigente catalán. Creo que sobran nombres en este momento y tiempo habrá para poder hacer juicio de valor y sacar conclusiones, pero como español siento vergüenza de ver cómo prensa extranjera nos saca los colores sobre el afeo continuo de los rivales políticos como si estuviésemos en plena campaña electoral. Como bien sabemos, algunos partidos ultras, de los cuales todos sospechamos de los presuntos autores, se han valido de bulos y mentiras para generar más confusión y más malestar social al ya de por sí de esta situación crítica. Si bien es cierto que los chinos nos han traído un coronavirus, otros nos traen el virus del odio. Uno más dañino que otro, pero ambos desgraciadamente matan.